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domingo, 18 de septiembre de 2011

Actualidad

Actualmente la comunidad tiene varias sinagogas y centros comuntarios, dos colegios en Santiago, uno en Viña del Mar, un policlínico público en Nataniel (barrio en el que vivieron los inmigrantes en sus inicios); dos hogares de ancianos (uno en Ñuñoa, otro tradicional barrio judío de mediados del siglo pasado, y otro en Vitacura), dos estadios israelitas (en Santiago y Viña del Mar), las compañías de Bomberos "Israel" en Ñuñoa, y varias instituciones judías a lo largo del país y cementerios.


La cantidad de miembros de la comunidad judía en Chile fluctúa entre diversas estimaciones. Según El Anuario Judío-Americano 2005 y el Congreso Judío Latinoamericano la población judía en Chile asciende a 21.000 miembros, siendo la tercera comunidad en Sudamérica (detrás de Argentina y Brasil). Otras cifras estiman la comunidad judía en 75.000 miembros. Según el máximo representante de la comunidad judía de Chile, la comunidad la integran unas 150.000 personas. Entre ellos, destacan premios nacionales, médicos, empresarios, artistas, abogados, políticos, entre otros.

Huída de la persecución nazi

A partir de 1933 y hasta 1939, un nuevo grupo llega huyendo de las persecuciones impuestas por el régimen nazi en Alemania, Austria y Checoslovaquia. Al final de la II Guerra Mundial llega otro grupo, ahora reducido, de sobrevivientes de los campos de concentración liberados por las tropas italianas.


Durante el segundo mandato de Arturo Alessandri (entre 1932 y 1938) se restringió la llegada de refugiados judíos que escapaban de Europa, en acuerdo con la comunidad judía en Chile. Dicha restricción se levantó al llegar Pedro Aguirre Cerda a la presidencia, los cual favoreció el arribo de un gran número de refugiados.[1]


En 1939 se hizo público que funcionarios de la cancillería realizaban cobros ilegales a los refugiados judíos, para tramitar su ingreso al país, lo cual generó un gran escándalo y provocó la renuncia del Ministro de Relaciones Exteriores, Abraham Ortega Aguayo. En 1941, se decretó la prohibición de ingreso de población judía en Chile, la cual se mantuvo hasta 1945.

Inmigración de judíos de Europa Oriental

Desde fines del siglo XIX hasta la década de 1930 se produce una importante inmigración de judíos sefarditas procedentes del desmembrado Imperio otomano, la cual dio origen a la comunidad judía como colectividad. Desde aquellos años comienzan a llegar también judíos que huyen de las políticas antisemitas de la Rusia zarista, los cuales se instalan en Santiago y el sur del país. En 1903 se abre en la capital "La Casa Rusa", uno de los primeros y más famosos negocios de estos nuevos inmigrantes.


En aquellos años en la Araucanía se produce una inmigración espontánea de judíos sefarditas de la ciudad de Monastir (Bitola) en la actual Macedonia, cuando aún formaba parte del Imperio Otomano. Comenzó con la llegada de un sastre a la ciudad de Temuco, llamado Alberto Levy, y otro puñado de personas, quienes llevarían noticias a sus conocidos de Monastir de esta ciudad fundada hace pocos años.


En 1912 en los Balcanes estalla la guerra, lo cual desencadena un éxodo de judíos sefarditas de la zona, incrementando la inmigración. Según el censo de 1907, habían 14 familias judías en Temuco, mientras que en 1920 habían 300 familias procedentes Monastir, las cuales ya habían creado diversas organizaciones sociales, tales como el Centro Macedónico Israelita de Temuco en 1916. En aquellos años Temuco fue uno de los principales destinos de emigración de los judíos de Monastir, junto a EE.UU. y Palestina.


Además de los sefarditas se contabilizaban en Temuco 900 judíos de origen polaco, ruso y ucraniano. También fue la primera ciudad chilena en tener una sinagoga y un Club Israelita. Por estos motivos se cita a Temuco como una de las principales ciudades de Chile receptora de inmigrantes judíos.

Inmigración judía en el siglo XIX

Apartir de 1840, décadas después de la abolición de la Inquisición en Chile comienza la inmigración judía en Chile. En Valparaíso se instalan los primeros judíos europeos, en especial franceses y alemanes. De ellos, destaca Manuel de Lima y Sola, quien se transformó en uno de los socios fundadores del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso en 1851 y en uno de los fundadores de la masonería chilena al crear la primera logia francmasónica, la "Unión Fraternal", dos años después.

De allí en adelante, la presencia de los descendientes de Israel se expande por Santiago, Valdivia, Puerto Montt, Temuco, La Unión , e incluso Atacama, adonde llegan atraídos por el negocio de las minas y el comercio.


En la Araucanía con la sucesión de terrenos ganados en la ocupación de La Araucanía, 500 familias judías que llegaron junto a otro grupo de alemanes y suizo-alemanes a fundar y colonizar la localidad de Contulmo, en la Provincia de Arauco, en la actual Región del Bio-Bio. Estos judeo-alemanes llegados entre los años 1885 y 1890 no se consideraban israelitas en diáspora, sino que sólo alemanes, sin problemas de religiones, conviviendo pacíficamente con los demás inmigrantes radicados de Contulmo (alemanes y suizos).

Judíos en Chile

La presencia judía en Chile es tan antigua como la historia misma del país, pues durante su historia ha recibido la llegada de población de origen hebreo. Actualmente, la comunidad israelita de Chile procede de las inmigraciones ocurridas en los siglo XIX y XX.


Judíos en la Conquista y colonia



Los primeros judíos llegaron a Chile junto los conquistadores españoles. Se trataba de judíos conversos al catolicismo, pues en la época de la Inquisición, debían ocultar en vida su origen hebreo. La mayor parte de esta inmigración ocurrió en los primeros años de la conquista, escapando de la pesecución religiosa en España, ya que en América aún no se instalaba el tribunal de la Inquisición.[1] Diego García de Cáceres, amigo fiel y albacea testamentario del fundador de Santiago, Pedro de Valdivia, fue uno de ellos.


En la época colonial, el más destacado personaje de origen judío de Chile fue el médico cirujano Francisco Maldonado da Silva, uno de los primeros directores del Hospital San Juan de Dios. Acusado al Tribunal de la Santa Inquisición por sus hermanas -devotas cristianas- de intentar convertirlas al judaísmo, Maldonado se declaró abiertamente judío lo que le valió la condena a ser quemado vivo en 1639. Llegaron, durante este período familias enteras de cripto judios (personas que se "convertían" al catolicisimo y en privado seguían siendo judios), ejemplo de esto los son apellidos como Saavedra, Córdova, Pérez y Espinoza.

Estará en Chile el Doctor Muerte?

Alemania y Austria lanzaron su último intento para capturar a uno de los criminales nazis más buscados del planeta, Aribert Heim, quien, según informes, podría estar en Chile.
Los carteles de búsqueda en Alemania son impresionantes porque no se trata de un delincuente cualquiera.
Heim, un austriaco de 94 años de edad, huye de la justicia desde hace medio siglo.
En los campos de concentración de Buchenwald y Malthausen, el médico Heim era conocido entre los prisioneros como el "Doctor Muerte".
Sus experimentos consistían en inyectarles a los reclusos sustancias tóxicas, como el benceno, y cronometrar su agonía o extirpar sus órganos sin anestesia.

Documentación
Sobre su escritorio, tenía un pisapapeles hecho con el cráneo de un muchacho de 18 años que él mismo ejecutó, según sus anotaciones, "por su dentadura perfecta".
Un tatuaje inusual de un preso despertó su interés. Lo mató e hizo con su piel la pantalla de una lámpara para su escritorio.
Para documentar la larga lista de sus atrocidades no se necesitaron testigos.
El mismo Heim describía detalladamente cada uno de sus experimentos, en libretas.
El director del Centro Simon Wiesenthal de Jerusalén, Efraim Zuroff, lo considera "respecto a sus crímenes, al mismo nivel de Josef Mengele".
Las huidas
Hasta 1962, Heim trabajó tranquilamente como ginecólogo en Alemania.
Cuando se dictó una orden de captura en su contra, su primer destino fue Egipto.
Luego siguió una larga serie de escapadas, que pasaron por España, Uruguay (en Paysandú y Fray Bentos, con una consulta de ginecólogo y psiquiatra entre 1979 y 1983), probablemente en Argentina y Paraguay, hasta su vuelta a España, al balneario de Denia, cerca de Valencia, donde se mantuvo presumiblemente hasta 2005.
La policía española, alertada por sus colegas alemanes, llegó hasta su presunto domicilio.
Otra vez las órdenes de captura llegaron demasiado tarde.
Heim escapó de nuevo y la justicia alemana supone que, desde 2006, se esconde en Latinoamérica, presumiblemente en Chile.
¿Red?
La facilidad con que se ha escapado le ha hecho creer a la policía que Heim posee una red de apoyo.
De un 1,90 m de estatura y con una cicatriz en forma de "V" que le atraviesa la comisura derecha de sus labios, se le debería identificar con facilidad.
Las autoridades alemanas han ofrecido una recompensa de unos US$160.000 y las austriacas otros US$70.000 por datos que lleven a su captura.
Sin embargo, medio siglo de huidas eficaces y la avanzada edad de Aribert Heim parecen indicar que será difícil capturarlo.



 

"Odessa"

Una de las investigaciones más reveladoras sobre la presencia de nazis en Argentina es el libro "La auténtica Odessa", en el cual el periodista Uki Goñi avaló con documentación la compleja red que trajo a cientos de criminales nazis a Argentina.

"La auténtica Odessa", libro de Uki Goñi
El libro de Goñi estudia la red que trasladó a cientos de criminales nazis a Argentina.
Los jerarcas nazis llegaron también a Brasil, Chile y Paraguay, "pero en ningún país hubo un programa de rescate como el que se organizó en Argentina, con apoyo explícito del gobierno y la iglesia", señaló Goñi a BBC Mundo.
"La protección a los criminales nazis fue una política de Estado en Argentina. Una prueba es que uno de los criminales más buscados del mundo, Josef Mengele, vivió acá con una identidad falsa", recordó Sergio Widder.
El médico Mengele, conocido como "El ángel de la muerte", fue autor de miles de mutilaciones y experimentos biológicos a judíos. Llegó a Argentina en 1949 bajo el nombre falso de Gregor Helmut.